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Las 10 normas de la vida natural

12/03/2009 - Vida Naturista

1.       RESPIRACION NATURAL 

Lo primero y lo último que hace el ser humano es respirar. El aire es el alimento vital, por definición, del hombre, del que consume unos 12.000 litros al día, en condiciones normales. La insuficiencia o la mala calidad del aire, llevan más o menos rápidamente a la muerte.     

A pesar de ello no se enseña a respirar en la forma correcta, y en muchos casos existe la despreocupación más absoluta sobre la pureza y condiciones del aire que respiramos.          

La respiración natural es una respiración profunda realizada por la nariz, órgano que templa y filtra el aire que llega a los pulmones. La capacidad de éstos es de 3 a 4 litros. Las respiraciones superficiales y apresuradas del hombre moderno apenas llegan al medio litro, renovando una octava parte del contenido pulmonar y dejando inactiva la parte superior de los pulmones, que con ello se convierte en asiento de gérmenes infecciosos. La respiración natural, profunda, hinchando la parte inferior del abdomen y ensanchando el pecho, admite unos dos litros de aire, que realiza una importante acción de masaje de los órganos internos y el suministro correcto de oxígeno para la sangre.      

Nos hemos referido a la respiración pulmonar, que es la más importante. Pero no hay que olvidar que existe la respiración a través de la piel (por la que absorbemos y eliminamos una cuarta parte del oxígeno que necesitamos), respiración que si se dificulta llega también a ocasionar la muerte. Por esto es tan importante el vestido natural (o la desnudez en los casos apropiados), del que trataremos más adelante.         

De todas formas, de poca utilidad es la respiración profunda, si el aire no es totalmente puro y fresco. Este aire es el que la Naturaleza nos ofrece con generosidad en los espacios abiertos, libres, en los que se le ha respetado como se merece.         

Pero incluso en las grandes aglomeraciones humanas, la Naturaleza nos ofrece las grandes máquinas purificadoras del aire que son las masas de verde, árboles y plantas, parques y jardines, que resulta incomprensible no cubran todos los espacios disponibles en las ciudades.        

Huir de los espacios cerrados, vivir y trabajar en ambientes bien aireados (pero sin corrientes de aire) y dormir con las ventanas abiertas rodeados de abundante vegetación, son normas vitales para el naturista.         

Finalmente, una enérgica condena contra el tabaco. Ningún naturista debería admitir el tabaco, que perjudica inútil y estupidamente su salud y la de quienes conviven con él.        

2. BEBIDA NATURAL      

La Naturaleza nos da el agua pura como única bebida. No sólo el agua cristalina de manantiales, arroyos y corrientes subterráneas, sino el agua biológicamente elaborada de multitud de frutas y verduras (especialmente melones, naranjas, sandías, cocos, uva, etc.).       

Las aguas minerales embotelladas no siempre son recomendables, pues contienen en disolución en algunos casos sustancias inorgánicas que el cuerpo no puede asimilar y que recargan el trabajo de los riñones.      

En cambio son muy recomendables los zumos y jugos naturales de frutas y verduras, que en la actualidad pueden obtenerse fácilmente utilizando los pequeños electrodomésticos existentes en el mercado.     

El agua y en general los líquidos deben beberse siempre saboreándolos lentamente, en pequeños sorbos y en cantidades moderadas, a la temperatura natural, nunca excesivamente fríos o demasiado calientes.         

El agua es el gran disolvente natural. Un vaso de agua en ayunas por la mañana y otro antes de acostarse, son el perfecto depurativo, manteniendo limpios, activos y sanos los riñones, estómago e intestinos. No se recomienda beber líquidos en las comidas, pues diluyen los jugos digestivos y alargan las digestiones.      

El agua es totalmente indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo humano, del que es el componente más abundante (el 70% en peso). Diariamente se necesita reponer de un litro a un litro y medio de agua para que el cuerpo desarrolle naturalmente sus funciones. Todas las extralimitaciones, tanto por exceso como por defecto, son perjudiciales. Por defecto produce calambres, debilidad, hipotensión y finalmente la muerte.     

Las aguas hervidas y las de lluvia pueden servir para un caso de apuro, pero no son recomendables, por carecer de los indispensables elementos minerales, que al no poseerlos, los roban del cuerpo pudiendo causar desmineralización del mismo.    

Al igual como ocurre con el aire, también la piel es un importante vehículo de intercambio de agua en el cuerpo. Durante los baños de sol y de aire, es especialmente importante que la piel entre frecuentemente en contacto con el agua para que no sufra una deshidratación y para favorecer la apertura de los poros y facilitar la transpiración y eliminación de toxina. En épocas de calor o bien después de haber realizado ejercicios físicos fuertes que han calentado enérgicamente el cuerpo, es recomendable y placentero vestirse teniendo aún el cuerpo humedecido con el agua del baño o ducha.      

3. ALIMENTACION NATURAL   

La alimentación natural del ser humano es la que le ofrece la Naturaleza en cada lugar y en su propia época.         

La primera regla de la alimentación natural es comer solo lo que apetece, sin excesos, y no comer si no hay apetito.

Para que no se produzcan carencias es preciso utilizar una amplia gama de alimentos naturales no sofisticados, de los que el cuerpo extraerá con mayor o menor profusión según sus disponibilidades, los elementos nutritivos indispensables, que son proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, elementos minerales, fibras y agua.     

Cuando mas próximo a su estado natural según lo proporciona la Naturaleza, más sano será un alimento. Por este motivo son tan recomendables y apetitosas las frutas consumidas justo al pie del árbol o las ensaladas a base de hortalizas del propio huerto biológico. Debemos comer alimentos refrescantes, ligeros y fácilmente digeribles, de forma que las digestiones no resulten pesadas ni difícil la evacuación, norma que nos lleva como por la mano a una alimentación vegetariana, pues cada uno podrá comprobar en su propio cuerpo qué alimentos son los que le originan digestiones pesadas, laboriosas y estreñimiento.       

El estreñimiento, síntoma de mal funcionamiento del cuerpo y asimismo causa de graves enfermedades, debe ser primordialmente combatido con una alimentación natural abundante en celulosa, que proporcionan especialmente los alimentos integrales, no refinados.        

En algunos ambientes existe excesiva preocupación por las relativas incompatibilidades entre los alimentos. No hay que obsesionarse con ellas, ya que si no son continuadas, el organismo sano dispone de recursos para defenderse de ellas. No obstante, cada cual debe conocer sus propias posibilidades digestivas y adaptarse a ellas si quiere tener digestiones fáciles.    

Es especialmente importante la forma de comer, masticando y ensalivando profundamente todos los alimentos, incluso los líquidos. Debe evitarse enviar al estómago cualquier alimento que no se haya convertido previamente en una papilla. También es importante el lugar en donde se come, que debe ser soleado, alegre y en compañía de personas agradables.     

4. EJERCICIO NATURAL  

La necesidad de ejercicio es una ley fisiológica. El movimiento es vida, y la paralización es muerte.

Para nuestra salud física y mental debemos mantener todos nuestros órganos en funcionamiento constante, lo cual se logra mediante el ejercicio realizado sin excesos. Un miembro u órgano que no ejerce su función acaba por atrofiarse, perdiendo su capacidad de acción. El ejercicio activa la circulación sanguínea, refuerza los tejidos y da la necesaria agilidad al cuerpo, acentuando el dominio de uno mismo.       

Asimismo, el ejercicio es indispensable para producir la transpiración, a través de una piel libre de obstáculos, que libera al organismo de toxinas y de residuos del desgaste orgánico.   

Todo el mundo, pero especialmente las personas que realizan trabajos sedentarios, deben realizar cada mañana, a ser posible al aire libre o en una habitación con las ventanas abiertas, unos minutos de ejercicios gimnásticos, totalmente desnudos, y con la suficiente cadencia para llegar a sudar.         

Si se dispone de tiempo sobrado, la gimnasia más natural es la que se realiza con las labores de jardinería o agrícolas, que no sólo desarrollan la actividad de todo el cuerpo, fortaleciendo musculatura y piel, sino relajan el espíritu y tonifican el sistema nervioso, habiéndose demostrado experimentalmente la benéfica ¡interacción que existe entre las plantas y quien las cultiva con cariño. Las labores agrícolas, además, permitirán disponer habitualmente de alimentos naturales frescos cultivados según las normas biológicas.   

La natación y el remo son dos deportes especialmente recomendables, pues desarrollan armónicamente toda la musculatura, activando todas las funciones vitales. No obstante en éstos y en cualquier deporte, debe cuidarse de no exigir al cuerpo más de lo que naturalmente pueda conseguir. No debe participarse en competiciones, si no es previo un entrenamiento adecuado que nos haya puesto en condiciones de realizar normalmente el esfuerzo solicitado, con el propósito de abandonar la competición cuando se noten signos de fatiga.    

El ejercicio que no está vedado a nadie, pero que a causa de las prisas cada día se practica menos, es el de andar libremente, cuyo principal requisito es hacerlo en paseos alejados de la contaminación, bien soleados en invierno y con abundante vegetación en verano, cuidando hacerlo con respiración rítmica y profunda. El paseo o marcha descalzo sobre hierba humedecida por el rocío matutino es muy recomendable como tonificante nervioso.       

5. DESCANSO NATURAL

Es la merecida compensación al trabajo y al ejercicio natural. La finalidad del descanso es permitir recuperarse del desgaste producido por el ejercicio y poner al cuerpo en disposición de liberar nuevas energías físicas o mentales.       

Hay tres tipos igualmente importantes de descanso; a saber:       

1) El descanso que se consigue simplemente cambiando de actividad. Es importante saber complementar las actividades sedentarias con las ocupaciones que exigen ejercicio corporal.   

2) El descanso que se consigue con la relajación general consciente o con los ejercicios de yoga y otras técnicas orientales. Indispensable en los momentos actuales en los que el hombre de las ciudades está sometido a tantas agresiones exteriores enervantes, totalmente antinaturales. Recomendable antes de las comidas.     

3) El sueño. La propia Naturaleza nos marca la pauta de su duración: desde el ocaso hasta la salida del Sol. Más tiempo en invierno y menos en verano. Los niños necesitan más horas que los adultos. La cama debe ser algo dura, para prevenir desviaciones de la columna. El exceso de ropa en cama dificulta el descanso, debiendo el cuerpo estar desnudo, libre de opresiones que dificulten la circulación de la sangre y la revitalización de la piel. Debe dormirse con una ventana abierta durante todo el año. No es conveniente dormir recostado sobre el lado izquierdo, ya que en esta postura las vísceras comprimen el corazón, dificultando sus funciones. Tampoco es conveniente acostarse en plena digestión o con el estómago repleto, por lo que se recomienda dejar transcurrir unas horas después de la cena, la cual deberá ser ligera, a base de ensaladas, frutas, yogur y miel.         

6. VESTIDO NATURAL    

El ser humano tiene la piel apropiada para estar en permanente contacto con el aire y los demás elementos naturales, disponiendo de la estructura conveniente para obtener provecho de los mismos para la realización de las funciones vitales. De ello se deduce que el hombre debiera vivir desnudo mientras las condiciones ambientales se lo permitieran, y en caso negativo, con sólo prendas naturales indispensables para protegerse convenientemente sin aislarse de los elementos naturales que son fuente de salud y vida.         

La piel, con sus millones de poros, tiene una doble función: eliminadora y absorbente. A través de la piel se elimina normalmente como una tercera parte de los desechos orgánicos que se eliminan por los riñones. Cuanto más activa es la función eliminadora de una persona a través de su piel, menos se recarga el trabajo de sus riñones, ventaja muy apreciable, ya que estos son mucho más delicados que aquélla. Por este motivo es muy recomendable realizar cada día una buena transpiración, mediante ejercicios físicos o bien otros medios (sauna, baños de vapor, etc.).       

La piel humana tiene también una importante función absorbente nutritiva, recibiendo agua, oxígeno del aire, calor y luz del Sol e incluso otras energías cósmicas aún no bien estudiadas.       

La piel es pues, no sólo un tercer riñón sino también un tercer pulmón. Si se alteran o paralizan sus funciones (por quemaduras, obstrucciones, etc.) se producen intoxicaciones y, en casos graves, la muerte.       

Para realizar correctamente su doble función, la piel necesita estar libre de envolturas, en contacto directo con el aire, la luz y el ambiente. Las aplicaciones de agua fría, mediante duchas de breve duración; frotaciones o compresas, activan las funciones de la piel y de la circulación sanguínea, con importantes resultados preventivos y curativos, en forma totalmente natural.   

Las prendas que sea necesario utilizar deberán ser siempre amplias, permitiendo la circulación del aire sobre la piel y no dificultando la transpiración o la libre circulación de la sangre. En contacto con la piel se utilizarán tejidos de origen vegetal, lino o algodón. Deben evitarse los plásticos, por el aislamiento eléctrico que producen.    

Una parte importante de nuestro vestido la constituye el calzado. Lo ideal sería, como en el caso de la ropa, poder ir todo el día descalzo con la planta del pie en íntimo contacto vivificador con la tierra, de la que se reciben y transmiten corrientes magnéticas y cósmicas. El calzado debe ser amplio, poroso y flexible, y es totalmente antinatural la moda de llevar tacones altos.       

7. AMBIENTACION NATURAL   

Las condiciones ambientales y climáticas revisten primordial importancia para la salud, viéndose el hombre obligado a adaptarse a ellas para poder sobrevivir. No sólo varían mucho las condiciones de vida en los hielos polares o en las selvas tropicales, sino que también hay      diferencia entre los climas de Jujuy o Catamarca y los del litoral mesopotámico o de Neuquén.  

El sol, cuyos baños son tan valiosos para el cuerpo, debe tomarse siempre desnudo. Pero si en los climas fríos y en pleno invierno hay que hacerlo en solariums resguardados convenientemente del frío, en los climas cálidos y para evitar los excesivos ardores de unos rayos que podrían resultar perjudiciales, es suficiente permanecer desnudo a la sombra de los árboles: la reverberación se basta para proporcionar al cuerpo los beneficios del espectro de la luz solar.     

Los árboles, por otra parte, son el mejor amigo del hombre: sus ramas no sólo lo resguardan sino que influyen en el ambiente, oxigenando la atmósfera y regulando las lluvias, al mismo tiempo que sus hojas muertas y sus raíces enriquecen el suelo e impiden su erosión.     

Si el bosque es fuente de vida y de riqueza, no es posible imaginar el Edén si no es en un frondoso valle repleto de toda clase de árboles frutales, en algún punto del privilegiado litoral mediterráneo, que es el clima ideal para la práctica del Naturismo integral, pero cuyo equilibrio se halla cada día más amenazado a causa de la acción de los vertidos industriales, las perforaciones petrolíferas, la pesca exhaustiva, las centrales nucleares, etc.   

Los naturistas deben participar activamente en forma pacífica en los movimientos ecologistas, a fin de fomentar la repoblación forestal, la conservación del paisaje y la interrupción de todo proceso contrario a la integridad de la Naturaleza, en fin, para permitir que todos disfrutemos del ambiente natural indispensable para la salud.       

8. MEDICINA NATURAL  

Existe una ley natural llamada "de la conservación del individuo y de la especie" que actúa en diversos aspectos del individuo y de la sociedad, influyendo poderosamente en su conducta respectiva. Dentro de esta ley, la fuerza vital tiende siempre a conservar la integridad y normalidad funcional del individuo.         

La Medicina Natural se basa en el aprovechamiento de esta fuerza vital, de acuerdo con el pensamiento fundamental e imperecedero de Hipócrates, llamado con razón el padre de la Medicina y que, hace más de dos mil años, estableció con la frase: NATURA CONSERVATRIX ET MEDICATRIX.

Esto significa que, tanto en caso de trastornos crónicos como en el de crisis agudas, se debe dejar obrar a la Naturaleza sin interferir sus designios ni paralizar su acción con la administración de drogas tóxicas, sino encauzar y ayudar las reacciones defensivas del organismo, facilitando éstas y los síntomas eliminatorios.        

Como señala el escritor naturista Domingo G. Bellsolá, a la curación de una enfermedad se puede llegar por el sistema alopático, terapéutica represiva o violenta, que emplean muchos médicos: intervenciones quirúrgicas, drogas, productos de la industria química farmacéutica, etc., o por la terapéutica natural, que sólo se vale de ayudar a la fuerza natural o VIS MEDlCATRIX de cada individuo, con estímulos o excitantes sacados de la propia Naturaleza. La resolución con el primer sistema suele ser más espectacular que con el segundo, que no daña nunca, que es quizá más lento, pero más seguro, ya que se dirige a cambiar y eliminar las causas perturbadoras que dan pie al desequilibrio biológico.        

En efecto, el cuerpo humano, ayudado por la Naturaleza mediante la sabia aplicación de los agentes naturales, tiende a recuperar su equilibrio funcional y, por lo tanto, la salud perdida. La intervención de agentes extraños a la Naturaleza, aun cuando puede producir la curación de determinada dolencia o eliminar determinados síntomas y molestias, en realidad está introduciendo en el cuerpo humano nuevas causas de desequilibrios que se manifestarán en plazo más o menos lejano.     

9. MENTALIDAD NATURAL       

Como dice el naturópata Joan Amigó Barba, el hombre es una criatura inteligente y, por lo tanto, tiene una mente que cultivar.   

Todo hombre que quiera tener salud perfecta y equilibrio mental y emocional debe no sólo observar el principio del ejercicio físico sino también del mental. Cualquier miembro que no se utilice se atrofia y degenera si no se emplea correctamente. La mente es una facultad que debemos cultivar si queremos que esté sana y equilibrada.       

Quienes sólo piensan en cuidar y ejercitar el cuerpo y descuidan la mente no pueden llegar nunca a tener un equilibrio entre ambos. Del mismo modo, quienes sólo se preocupan de cultivar su mente y descuidan el cuerpo tampoco son personas equilibradas, pues el cuerpo tiene relación e influencia directa en la mente y la mente en el cuerpo. Sólo el cuidado y el desarrollo armonioso de ambos puede dar como resultado el hombre equilibrado, sano, feliz, bueno y perfecto.     

La lectura es uno de los medios con que se puede cultivar la mente. Se dice: "uno es lo que come" y "uno es lo que lee". Ambos asertos pueden ser verídicos pues el hombre se va formando de lo que come, y según la calidad de los alimentos así será su sangre, sus músculos, sus nervios e incluso sus huesos. También la mente depende del alimento que tome diariamente, o sea de lo que se lea, estudie o medite cada día.     

Antes de que existiera la televisión se leía mucho más que ahora. Invadiendo la intimidad de los hogares, los programas de la pequeña pantalla han desterrado la lectura, que se limita casi por completo a las publicaciones periódicas. La pésima calidad de dichos programas repercute deteriorando el nivel cultural de las masas y favoreciendo la bestialidad, el alcoholismo y la delincuencia, cada día en aumento. Desgraciadamente, ahora puede decirse: "uno es lo que ve en la tele". Los hechos lo confirman, y por esto nuestra repulsa a la televisión actual.      

El naturista ha de considerar que, para tener buena salud, es indispensable la higiene) tanto física como mental. Limpiemos a menudo nuestra piel y cambiémonos frecuentemente de ropa, respiremos siempre aire puro y mantengamos nuestras casas limpias y soleadas. Pero observemos, sobre todo, una correcta higiene mental. Lo natural es pensar correctamente. Es la mejor higiene mental y física que uno puede observar, la cual dará tono y vigor a todo el ser. El estudio, la comprensión y la meditación sobre las perfectas leyes que rigen la Naturaleza son el mejor antídoto contra cualquier infección o enfermedad de nuestro cuerpo, nuestra alma o nuestro espíritu.      

En cambio, donde no hay pensamientos elevados y altruistas, sino codicia, odio, fanatismo o crueldad, no puede haber buena conciencia. Y quien no tiene buena conciencia, respira deficiente, sus digestiones se perturban, su sangre se ensucia, sus nervios se desequilibran y todo el cuerpo queda contaminado.         

10. SEXUALIDAD NATURAL      

La vida naturista proporciona un principio de formación sexual de la mayor importancia al desmitificar los órganos sexuales del cuerpo humano, y concediendo a la sexualidad humana, que es inútil y nocivo reprimir, la importancia que tiene dentro del desarrollo somático, psíquico y afectivo, tanto del individuo como de la comunidad en la que se va realizando paulatinamente, y que naturalmente es la familia, de la que debe desgajarse con el tiempo con la formación de nuevas familias.

Dentro del conjunto de leyes de la salud humana, la de la sexualidad es sin duda la de mayor compromiso, ya que no sólo afecta normalmente al individuo como unidad, sino que le sitúa en un contexto de relación con otras personas, como son la pareja, la descendencia y la sociedad humana en general. Si la salud de uno mismo es importante, por cuanto afecta a todas las funciones físicas y mentales del individuo y a su propia supervivencia, la sexualidad lo es aún mucho más por cuanto no sólo influye en las facultades físicas y mentales y a la propia supervivencia del individuo, sino que afecta también a las de la pareja y a las de la descendencia, aspectos que toda persona humana responsable debe tener muy en cuenta.        

Está demostrado que una sexualidad desequilibrada (por exceso o por defecto), alejada de los ritmos que la propia Naturaleza pide y ofrece, acaba por originar enfermedades físicas y mentales, especialmente neurastenias y otras nerviosas, subnormalidad, etc., así como conductas antinaturales patológicas en los individuos que se ven sometidos a este desequilibrio.        

Los animales que viven en libertad en la Naturaleza nos dan su medida de la sexualidad, utilizando sus facultades genésicas contadas veces al año. El hombre actual, sometido a infinidad de estimulantes sexuales (que producen buenos réditos a quienes los promocionan), como son medios audiovisuales, licores, estimulantes, colas, tabaco, drogas, etc., arrastra una mentalización sexual de tipo machista y consumista, que no resulta arriesgado afirmar que acorta sus facultades físicas y mentales así como su propia vida, favoreciendo la creciente subnormalidad que se registra en la descendencia.      

La comida y bebida totalmente naturales, el ejercicio y el descanso naturales, el vestido y el desnudo naturales, es decir la vida natural, es en el momento actual, en el que el humano se cree ya mayor de edad, el único sistema para mantener una sexualidad equilibrada natural.        

Situamos la sexualidad en último lugar, no porque la consideremos en esta situación en la escala de valores, sino al contrario, porque es el resultado feliz del conocimiento y aplicación de todas las normas precedentes.         

RESUMEN    

Estas diez leyes o normas, se reducen a dos:  

PRIMERA: AMAR LA NATURALEZA Y DESCONFIAR DE TODO LO SOFISTICADO.     

SEGUNDA: EN EL EQUILIBRIO ESTA LA SALUD.     

Artículo extraído de la Revista Vida Naturista, Año 49, Nº 182. Julio de 1984.        

 

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